Los hombres (generalizando al viento)
Parece que los hombres aportan algo más que ADN a los hijos. Eso, claro, desde el punto de vista biológico. Al final será mentira el viejo chiste de los gestores de proyectos:
--¿cuánto cuesta un niño? --10 minutos*hombre y nueve meses*mujer
Los hombres (lo digo como padre) aportamos mucho más que esos 10 minutos:
- El principio de autoridad en la educación.
- Ser el objeto del odio empecinado de nuestros pequeños cronopios.
- Alguien tiene que aportar caos, y a las mujeres desordenar se les da bastante peor
- En muchos casos, el sentido de la orientación (el hipocampo)
- Alguien tendrá que dar mal ejemplo también, ¿no?
- Habrá más cosas, pero me bajo a tomar una caña

Santiago Gala Blog comments 150504_2
Mi padre me enseñó a pensar...y contarlo. Y me enseñó que un hombre puede derrumbarse en mi hombro, arrasado por un mar de lágrimas, y sostenerse en mí. --http://esstupenda.blogia.com.
Mi padre me enseñó muchas cosas, la verdad. Me enseñó a nadar, también mi madre, de hecho mi madre es más sirena que él. Lo admiraba cuando ganaba las eternas partidas de ping-pong en el aero club de Sevilla contra Perico (mi padre es ingeniero aeronaútico, trabajaba en la Hispano Aviación entonces). O cuando me decía los nombres de los pueblos antes de llegar, conduciendo. O sus conocimientos enciclopédicos. O sus correcciones gramaticales picajosas. Su perfeccionismo, que heredé en exceso y me duele con frecuencia. Luego, diría Cortázar, tuve que odiarlo empecinadamente. :)
Mis primeros recuerdos literarios son un libro de Cromos Los Viajes de Ulises, que venían con el chocolate Nestlé, con bellos textos en el album, alrededor de la Odisea. Y la Gran Enciclopedia Escolar ilustrada, donde me perdía horas y horas. Y los viejos pulp de La Sombra en casa de mi abuela. A Borges, a Jack London, a Cortázar, a Simenon, a Stevenson, a Poe, a Mark Twain, a Karl May y los que me dejo olvidados los descubrí en su biblioteca. Y me compró el Nuevo Tesoro de la Juventud donde, por ejemplo, leí El inmortal y quedé fascinado por Borges por primera vez. También me enseñó a tratar por igual a todas las personas, y a no ponerme límites.
Pensaba más cuando lo escribí en las que yo le estoy enseñando a mis hijas. A seguir a flote (ese cuento lo escribí desde las sensaciones que tuve enseñando a Julia a entrar y salir juntos del mar, en una cala donde me han pasado muchas cosas), entre otras. A disfrutar con el gran cine (a la pequeña, que se negaba a ver blanco y negro, la he hecho amar La mujer pantera, Ser o no ser, El tercer hombre, El tesoro de Sierra Madre, ... ) También se negaba a ver películas en versión original, y desde que las llevé a ver la última de los anillos se parten de risa con el My preeeeeciousssssss y los otros sonidos de Gollum en la banda original.
El post está escrito desde la burla, y un poco de amargura, de la sensación de desprecio hacia el varón que a veces transluce socialmente. Gracias, chiquilla, por darle la vuelta como a un guante. --Santi
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