El camino a Oceanía, 1984 y William Gibson

Un artículo de William Gibson, que encuentro via Dave Winer, me fascina. Oceanía es el país donde vive el protagonista de la novela de Orwell.

De manera muy literaria, comenta sobre cómo a George Orwell, que ayer habría cumplido 100 años, le editó sus primeros libros la misma editorial que publicó, el año 1984, Neuromancer. Nos cuenta que el título de 1984 lo inventó Orwell invirtiendo las últimas cifras del año en que lo escribió, 1948.

Gibson sabía que la novela que había escrito no era sobre el futuro, igual que 1984 no era sobre 1984, sino sobre 1948. Y desde ahí, pasa a hacer una reflexión muy interesante.

Si en la novela 1984 hubiesen tenido, nos viene a decir, los ordenadores y todas las técnicas más avanzadas de telecomunicaciones de hoy, la novela no cambiaría, ya que se ha escrito desde el viejo paradigma y no desde el actual.

El actual, dice, ya no es el de los medios de comunicación de masas, dirigidos y orientados. Aunque no lo dice explícitamente, el artículo rezuma de transparencia por todas partes.

Por ejemplo, la cita de Dave, que me atrajo a él: En la época de la filtración y el blog, de la extracción de evidencias y del descubrimiento de relaciones, las verdades estarán a la vista o alguien las sacará, más pronto o más tarde. Es algo que quiero resaltar a los diplomáticos, políticos y líderes corporativos: el futuro te acabará encontrando. El futuro, con inimaginables herramientas para la transparencia, se abrirá camino hacia ti. Al final se sabrá que hiciste lo que hiciste.

Luego sigue: Un mundo de transparencia informativa tendrá necesariamente un número delirante de puntos de vista, poblados de desinformación, información false, teorías de conspiración y su grado cotidiano de locura.

Eso es lo que estoy viendo en el caso de la Comunidad de Madrid. La transparencia entra fuerte, con el listado de las llamadas de teléfono de Tamayo, con los miles de distintas filtraciones sobre el caso, con declaraciones abundantes y contradictorias. Pero no existe, ya no puede existir, una verdad única. Ese verso de Machado Tu verdad no. La verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela. sólo se mantiene válido por lo que aspira al diálogo y a la creación de verdades colectivas.

Gibson acaba diciendo: Hemos perdido el tren a Oceanía, y vivimos con problemas aún más extraños.

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