Gestión de crisis a golpe de poder

Si algo me ha quedado claro de Mariano Rajoy es que la gestión de crisis no es su especialidad.

En su momento, y cuando intentaba no achacar a malicia lo que pudiese explicarse por incompetencia, pensé que la lamentable gestión de los atentados del 11 de Marzo se debió al teórico vacío entre un Presidente de Gobierno saliente, Aznar, y un candidato entrante, Rajoy. Es decir, cada uno por no pisar al otro se descoordinaron. Siempre fui de la opinión de que una asunción de la autoría islamista hecha desde la fortaleza les habría dado la victoria. En lugar de eso nos presentaron la angustia terrible que se podía leer en la voz de las declaraciones de Acebes, Rajoy y Aznar, unida a intentos de cargar sobre ETA la responsabilidad de las bombas.

La reciente gestión de la crisis debida a la soberbia de poder de Esperanza Aguirre (a la que no le gusta que compren el discurso de nuestros adversarios) y a que Gallardón se da cuenta de que la derecha española va hacia el abismo, me hace recapacitar. Me parece que Rajoy no es una persona de acción y, por tanto, no es adecuado para gestionar un gobierno. Nuevamente se deja llevar por la agresividad de doberman de Esperanza Aguirre y tira por la borda un posible equilibrio en sus listas para echarlo todo al fascismo.

Espero que se dé cuenta de que los españoles somos bastante alérgicos al fascismo, y que incluso dentro del régimen de Franco había distingos entre los camisas azules y los meapilas de cuando los papas no eran fundamentalistas (¡si alguien me dice que voy a añorar a Juan XXIII y a Pablo VI no me lo creo!).

Triste destino, por otra parte, el de un Ruiz Gallardón abucheado e injuriado por los ultras que forman el núcleo de su partido. La gente que conozco más militante del PP, aquellos con los que no se puede hablar de política porque están dos o tres siglos atrás, lo odian como a un infiltrado, más si cabe que a sus teóricos enemigos de la izquierda.

Por cierto, Germán Yanke cesó cinco días después de la entrevista con Aguirre que enlazo antes, y sus explicaciones del cese dejan claros los motivos. Yo pude ver esa victoria del sector ultraderechista del PP de la que habla desde un sitio muy transparente a la derecha, y, efectivamente, es una técnica muy derechista forzar un pulso de poder para demostrar quién manda. Me siento muy identificado con esa entrevista y la comprendo: por no aceptar un pulso así perdí mi puesto de trabajo hace tres meses.

Esa forma de gestión de “te vas a enterar de quién manda” nunca me ha gustado, y prefiero pedir por las calles, o incluso robar si hiciese falta, que tener que someter mi dignidad al porque si. Uno de los núcleos del fundamentalismo religioso es la anulación de los fieles ante su discurso, algo que culmina en el terrorista suicida, y a lo que se acerca a pasos de gigante esta religión católica que no usa condones. ¿no dijo su líder que el hombre estaba por encima del Sábado?

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