¿Piropo? (Estudio sobre la primavera y el descubrimiento)

La pareja estaba en un banco del Retiro. El narrador se fijó sobre todo en Ella, es lo que tiene ser omnisciente, masculino y hetero. Aunque tenía la excusa de que, por la forma de estar sentados, Él le daba la espalda, mientras a Ella podía verla casi completamente. Ella era delgada, de rasgos finos y expresión dulce. Pelo castaño claro, ojos verdes. Bastante atractiva.
"A mí, en general, me gustan las tetas pequeñas", le estaba diciendo Él. Alcanzó a ver cómo a Ella se le torcía un poco el gesto. Dentro de su delgadez, Ella tenía un rasgo destacado en su físico: unos pechos muy grandes, que casi hacían desproporcionada su figura. Sin que restasen a su atractivo, eran de esos rasgos que marcan la personalidad de quien los tiene.

Él, pese a no parecer demasiado sutil, debía tener algo de sensibilidad, porque según pasaba cerca, nuestro narrador le alcanzó a oír decir, de manera muy tierna, casi susurrándole a Ella al oído: "A mí no me gustan las tetas grandes, menos cuando las llevas tú". Y lo cierto, o al menos así le pareció al narrador, es que no había el menor rastro de mentira o lisonja en esa frase.

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