Declaración de Intenciones
Libre te quiero, como arroyo que brinca de peña en peña. Pero no mía. Grande te quiero, como monte preñado de primavera. Pero no mía. Buena te quiero, como pan que no sabe su masa buena. Pero no mía. Alta te quiero, como chopo que al cielo se despereza. Pero no mía. Blanca te quiero, como flor de azahares sobre la tierra. Pero no mía. Pero no mía ni de Dios ni de nadie ni tuya siquiera.
Agustín García Calvo
(Canciones y soliloquios, 1976)
Cantada por Amancio Prada
Koans en el espíritu de una sitcom postmoderna
Tras una larga conversación, en la que se habló de muchas cosas, Ella le deseó: “Buena suerte con ella”. No hablaba de Ella, se refería a una chica a la que Él pretendía. Él quedó un rato pensativo, y le contestó: “Como estuvimos hablando antes, mantengámonos en el presente, y sin crear expectativas. Digamos mejor ‘Espero que disfrutes de momentos dulces con ella’. Creo que es un objetivo más realista. Cuantificable y medible.”
Se quedó pensativo durante un momento, y continuó: “Cuando se aplica repetidas veces, nos llevará a esa ‘Buena Suerte’ sostenida que me deseabas al principio, pero de una manera mucho más constructiva.”
Ella, gestora de proyectos, que no había entendido gran cosa la discusión teórica previa sobre intentar estar en el presente y no hacerse expectativas o ilusiones, comprendió en ese preciso momento.
Unos días antes, por otra parte, Él había observado que Ella (hablamos ahora de otro Él y otra Ella) era muy insegura, y siempre intentaba ser la primera en algo, para no verse relegada. Un día se lo comentó, y ella estuvo, hasta cierto punto de acuerdo. “Así que, por ejemplo, te dedicas al tango porque es algo que te puede permitir mejorar contínuamente, y por tanto destacar, ¿no?”, dijo Él. Ella asintió. Él quedó un momento en silencio y dijo: “Si tienes que destacar en algo, ¿por qué no vas a la raiz e intentas ser la persona más feliz del mundo? Ese esfuerzo valdría sin duda la pena.”
Hubo un silencio largo. Ella no dijo nada, pero sus ojos brillaron con un fulgor qua la hizo, durante un rato, extrañamente feliz.
Vida en la zona "excluída"
La frontera entre Ucrania y Bielorrusia parte la zona de exclusión en dos regiones más o menos similares, pero esto no tiene significado para la fauna salvaje. En una ocasión, al aparecer un solitario oso pardo, los ucranianos pensaron que llegaba de Bielorrusia, y los bielorrusos pensaron que venía de Ucrania. En cuanto al oso, desapareció, sin dejar pistas ni de su origen ni de su destino.
Mary Mycio, Wormwood forest: a natural history of Chernobyl, citado por Público
Siempre recordaré cómo le impactó a Julia la frase del matemático de Jurassic Park (Jeff Goldblum) cuando ve que los huevos, aparentemente esterilizados científicamente, están eclosionando: la vida se abre camino. Yo le había explicado con mucho cuidado [la teoría de la evolución, y cómo, por definición, el éxito de la vida se mide por su capacidad de sobrevivir y perpetuarse.
Le había explicado cómo la fuerza ciega de la evolución se impone a las pretensiones del poder científico del ser humano, de la misma manera que la aparición de la mecánica no lineal y la teoría del caos derrumbaron las pretensiones de conocimiento absoluto de los físicos de finales del siglo XIX. Afortunadamente, tras bajar el escalón geocentrista y el eurocentrista, seguimos bajando desde el pedestal infantil en el que nos sube el pensamiento mágico: el escalón de asumir que podemos explicar el mundo, el de creer que podemos destruirlo (¡ah, las pesadillas de la SciFi post Hiroshima!), el de pensar que el ser humano es el único ser inteligente sobre la tierra,...
Hasta que podamos hablar de igual a igual con las bestias, los peces y los pájaros (que diría Konrad Lorenz) y decir con él (y con Vincent Van Gogh):
En la Naturaleza la verdad supera en belleza a todo lo que puedan imaginar nuestros poetas, que son los únicos encantadores que existen.
Culpa por la impotencia ante el castigo
Pequeña adúltera, con el pelo pajizo antes de tu castigo, desnutrida, tu rostro oscuro era hermoso. Mi pobre chivo expiratorio, Casi te amo pero, lo sé, habría tirado, las piedras del silencio.
Seamus Heaney, punishment, fragmento, traducción mía
Heaney canta ahí a la momia de una adúltera sometida a sacrificio ritual y expresa su sensación de culpa a través de las eras.
Belleza americana rodada por un europeo
La escena de la bolsa de plástico que baila en American Beauty, que ya hemos citado aquí, tiene un claro referente en Paris, Texas: la escena en la que Travis vuelve a beber y Hunter tiene que ayudarle a llegar a un lavomatic para dormir. Por delante de ellos se arrastran papeles de periódico arrugados hacia la cámara mientras suena la música de Ry Cooder. Cuando la vi no pude evitar recordar la otra escena, veinte años después. Creo que la referencia es clara, aunque habría que preguntarle a Sam Mendes para estar seguro de si hay un homenaje consciente o simplemente la memoria inconsciente de trabajar a partir de este plano.
Poco después de este clip Travis le cuenta a Hunter otra parte de la historia de sus padres, que se mezcla indisolublemente con la de su hijo y sus padres: Travis y Jane. Una película profundamente edípica, con un Travis que vuelve de la nada para convertirse en padre de nuevo y, con la ayuda de su hijo, matar al padre (él mismo) y desaparecer. En el proceso habla de Paris, Texas, el lugar de donde viene él, tanto metafóricamente como, quizá, después de esa muerte en vida de la que resucita al comienzo de la película.
He had this idea about her. He looked at her... But he didn't see her. He... He saw this idea. And he told people that she was from Paris. A big joke. He started telling everybody all the time, Finally it wasn't a joke anymore. He started believing it.
