Vida en la zona "excluída"

La frontera entre Ucrania y Bielorrusia parte la zona de exclusión
en dos regiones más o menos similares, pero esto no tiene significado
para la fauna salvaje.
En una ocasión, al aparecer un solitario oso pardo, los ucranianos
pensaron que llegaba de Bielorrusia, y los bielorrusos pensaron
que venía de Ucrania.
En cuanto al oso, desapareció, sin dejar pistas ni de su origen ni de su destino.

Mary Mycio, Wormwood forest: a natural history of Chernobyl, citado por Público

Siempre recordaré cómo le impactó a Julia la frase del matemático de Jurassic Park (Jeff Goldblum) cuando ve que los huevos, aparentemente esterilizados científicamente, están eclosionando: la vida se abre camino. Yo le había explicado con mucho cuidado [la teoría de la evolución, y cómo, por definición, el éxito de la vida se mide por su capacidad de sobrevivir y perpetuarse.

Le había explicado cómo la fuerza ciega de la evolución se impone a las pretensiones del poder científico del ser humano, de la misma manera que la aparición de la mecánica no lineal y la teoría del caos derrumbaron las pretensiones de conocimiento absoluto de los físicos de finales del siglo XIX. Afortunadamente, tras bajar el escalón geocentrista y el eurocentrista, seguimos bajando desde el pedestal infantil en el que nos sube el pensamiento mágico: el escalón de asumir que podemos explicar el mundo, el de creer que podemos destruirlo (¡ah, las pesadillas de la SciFi post Hiroshima!), el de pensar que el ser humano es el único ser inteligente sobre la tierra,...

Hasta que podamos hablar de igual a igual con las bestias, los peces  y los pájaros (que diría Konrad Lorenz) y decir con él (y con Vincent Van Gogh):

En la Naturaleza la verdad supera en belleza a
todo lo que puedan imaginar nuestros poetas,
que son los únicos encantadores que existen.

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