Koans en el espíritu de una sitcom postmoderna
Tras una larga conversación, en la que se habló de muchas cosas, Ella le deseó: “Buena suerte con ella”. No hablaba de Ella, se refería a una chica a la que Él pretendía. Él quedó un rato pensativo, y le contestó: “Como estuvimos hablando antes, mantengámonos en el presente, y sin crear expectativas. Digamos mejor ‘Espero que disfrutes de momentos dulces con ella’. Creo que es un objetivo más realista. Cuantificable y medible.”
Se quedó pensativo durante un momento, y continuó: “Cuando se aplica repetidas veces, nos llevará a esa ‘Buena Suerte’ sostenida que me deseabas al principio, pero de una manera mucho más constructiva.”
Ella, gestora de proyectos, que no había entendido gran cosa la discusión teórica previa sobre intentar estar en el presente y no hacerse expectativas o ilusiones, comprendió en ese preciso momento.
Unos días antes, por otra parte, Él había observado que Ella (hablamos ahora de otro Él y otra Ella) era muy insegura, y siempre intentaba ser la primera en algo, para no verse relegada. Un día se lo comentó, y ella estuvo, hasta cierto punto de acuerdo. “Así que, por ejemplo, te dedicas al tango porque es algo que te puede permitir mejorar contínuamente, y por tanto destacar, ¿no?”, dijo Él. Ella asintió. Él quedó un momento en silencio y dijo: “Si tienes que destacar en algo, ¿por qué no vas a la raiz e intentas ser la persona más feliz del mundo? Ese esfuerzo valdría sin duda la pena.”
Hubo un silencio largo. Ella no dijo nada, pero sus ojos brillaron con un fulgor qua la hizo, durante un rato, extrañamente feliz.

El Abandono nos pone en la vida, nos revela oportunidades, nos quita miedos.
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