Caos en la Sanidad de la Comunidad de Madrid
Caso uno:
El martes tuve una mala caída, y me fracturé la cabeza del húmero y una costilla. Tardé un poco en ir, hasta que el dolor, a las 6 horas o así, me demostró que la lesión era seria. Tras las horas razonables de espera en urgencias (entré a las 2h15 y salí a las 6h15 o así), me fui con una inmovilización del hombro y un informe donde se me decía que pidiese hora para el traumatólogo a las 3 semanas para comprobar si soldaba bien.
Al día siguiente voy a mi Centro de Salud, donde me dan hora, de urgencias, para 9 semanas después. Sí, en teoría debería seguir inmovilizado nueve semanas, con la consiguiente pérdida de masa muscular, para que un traumatólogo compruebe demasiado tarde si está bien soldado el hueso o no...
En la práctica, como consensué con mi médico de cabecera, me quitaré la inmovilización si todo va bien y esperaré otras 4 o 5 horas en urgencias si veo que algo no está del todo bien dentro de tres semanas, e iré a la cita de las nueve semanas simplemente para poner colorado al médico y dejarles una reclamación escrita en el hospital. Encima ya no puedo ir a Quintana ni siquiera al nuevo hospital de Puerta de Hierro, sino al de El Escorial, que me obliga a trasbordar autobuses y me sigue dejando a 20 kilómetros y más de una hora de mi centro de especialidades.
Caso dos:
Estoy sufriendo un proceso, aparentemente de malabsorción intestinal, por el que he perdido 20 kilos de peso a lo largo de este año. Cuando finalmente conseguí hora en el Hospital Puerta de Hierro, en Medicina Interna 2, me encargan una gran cantidad de pruebas y me dicen que, cuando las tenga hechas, vuelva a pedir hora... Pero cuando vuelvo ya no están allí. Los han trasladado al monstruo, un nuevo hospital gigantesco, caótico y mal gestionado, que conserva el nombre del antiguo, en Majadahonda. Cosas que veo a primera vista:
- las líneas de teléfono que tienen pasan de comunicar a no contestar sin término medio, no conseguí contactar en una semana entera hasta que me fui allí (dos autobuses, 50 km pasando por Madrid, más de una hora)
- los autobuses que llevan allí paran en un solar lleno de matojos, sin marquesinas, a 300 metros del hospital. ¿Por qué?
- de tres líneas, una directa y dos con trasbordo, que me llevan a casa, como descubro una vez allí, las tres salen a las horas en punto, lo que me garantiza una espera de casi una hora si salgo a y cinco como fue el caso.
- los puestos de admisión son insuficientes, especialmente con el caos informático. Casi todo el mundo por allí lleva chapas de Siemens o va con taladradoras en la mano como terminators.
- la distancia a las consultas es inhumana, 300 metros desde admisión a Medicina Interna, me pregunto cómo van a recorrerlas los enfermos. Deberían poner reavituallamiento a mitad de camino.
- me preguntan el nombre del médico que me vió, les digo que era una mujer, creo recordar que Inmaculada, y cuando miran y ven que sólo hay hombres en ese servicio, se justifican en que “no importa, será una interna...” (¿por qué me preguntas entonces el nombre, gilipollas?)
- me dan hora con un médico, sospecho que elegido a ojo, un día que, descubro después, resulta en conflicto con mi horario de clases. Cuando envío un email para intentar cambiar la cita, la persona que me atiende me dice que la fecha que le consta es una semana posterior a la que tengo impresa en mi Carta de Cita. Me dice también que sólo puede darme cita en jueves (el día de conflicto), y decido conservar la anterior y pedir baja laboral para poder ir al especialista (grandioso).
Efectivamente, los Peperos madrileños parecen añorar la extraordinaria placidez del franquismo, y quieren que recuperemos esos hermosos tiempos de los 60 de tremendas colas en la sanidad, por la vía de la privatización. No contentos que endeudarse en cemento para todos los madrileños de esta y las dos próximas generaciones, tenemos ahora hospitales fantasmales que no funcionan, con una gestión lamentable pero privada. No sé si privada, pero privados parecen ir a la vista del absoluto descontrol.
Por favor, reclamen. Reclamen cada vez que les hagan una en la sanidad. Las respuestas, lo verán, son de risa. Pero al menos les joderán las estadísticas de calidad del servicio.

Animo!
Posted by anonymous at