La profesión va por dentro
Él estaba bastante triste, melancólico incluso. Por esa razón Ella le echaba un ojo discretamente. No tanto preguntándole como observando sus costumbres para detectar esos primeros indicios de depresión: descuido en el aseo, sedentarismo excesivo, vida solitaria, ...
Por eso Ella vio con mucho alivio que, pese a que por todos los síntomas Él tenía que estar pasando una mala racha, salía mucho a pasear de casa. Especialmente a esas horas difíciles: por la mañana temprano, al atardecer, etc.
Pasado un tiempo, cuando ya Él estaba mejor, hablaron un día. Cuando Ella le comentó lo que hemos narrado, Él le dio una respuesta que la dejó completamente fuera de juego: ¿Quieres saber por qué salía tanto a pasear a esas horas? Es sencillo. Esos días estaba realmente jodido, rompía a llorar por cualquier rincón de la casa. Saliendo a la calle, en cambio, me daba mucha más vergüenza romperme, y aguantaba mejor esos arrebatos...

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