Velada poética (Semana Negra, sábado 1 madrugada)

La lanza Paco Taibo pidiendo silencio reverencial, y consiguiéndolo inmediatamente, sigue con los tres poetas recitando por turno. Habían pedido que no se les aplaudiera hasta el final, y se respeta su deseo. Juan Bañuelos nos exhorta a no perder de vista la historia:

Porque ¿qué es el crepúsculo
sin los ojos del hombre?
¿Y qué es la pregunta sin que
responda el que la sabe?

Luego, nos recuerda que:

Cuando el árbol abandona sus raíces
muere asfixiado en un vagón de Texas.
(...)
Los poetas están de vacaciones en la Historia.

Sublime abyección, lo llama Efrén Ortiz Domínguez.

Luis García Montero en su eterna exploración de la cotidianeidad. Sabe que es más sabio el amor cuando amanece, pero también nos hace una oferta: “Para que renunciéis a vuestra guerra / yo renuncio a mis dudas, / que son parte de mí / como la luz amarga es parte del otoño.”

Ángel González lee, con ironía y esa distancia tremenda que pone siempre. Uno de los que lee lo he publicado aquí: Muerte en el olvido. También Así Parece, qie me hace reir varias veces:

Acusado por los críticos literarios de realista,
mis parientes en cambio me atribuyen
el defecto contrario;
                                  afirman que no tengo
sentido alguno de la realidad.
Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo:
analistas de textos, parientes de provincias,
he defraudado a todos, por lo visto;
¡qué le vamos a hacer!

Vicente Álvarez Areces está sentado justo delante de mi, a un lado. En un momento susurró, tras un poema de Juan Bañuelos: ¡Qué fuerza!. Y tanto. Tanta fuerza tuvo el recital que los micrófonos fueron rompiéndose uno por uno; empezaron con tres, uno para cada uno; acabaron pasándose el único que no se había roto como un instrumento ceremonial. Me impresionó mucho ver que se puede hacer una lectura poética en una feria, en el mes de Julio, a la una de la madrugada, y mantener ese clima, esa fuerza y esa calidad en el escenario y ese público. Chapeau!

Al acabar la velada tengo la suerte de que Paco Ignacio Taibo me anima a unirme al grupo que iba a tomar algo y charlar. Una copa con Ángel González, Luis García Montero y Juan Bañuelos, oirlos hablar. Un verdadero lujo. Juan Bañuelos interroga con socarronería a Araceli Iravedra, filóloga y profesora en la Universidad de Granada. Luego hace un comentario que me toca, sobre cómo los españoles, al llevar el idioma a Chiapas, inevitablemente habían cambiado las concepciones del espacio y del tiempo que imperaban previamente. Me recuerda el artículo que leí hará un par de años en Investigación y Ciencia (PDF). Interesantes reflexiones sobre la relación entre cultura, idioma y concepción del espacio y el tiempo. Luego habló de cómo Federico García Lorca había adelantado la catástrofe de las torres en su Poeta en Nueva York. ¿quizá por el perro asirio? No lo oí bien. (Los gajes del directo ;-) )

Juan discute animadamente con Luis García Montero y Araceli. Apenas puedo oir lo que dice por el nivel de la música. El ambiente es distendido, todos muestran distancia e ironía.

Le enseño a Ángel González mi borrador de relato, basado en dos de sus poemas, y le pregunto por las dos maneras de ver el verso de Shakespeare. Me dice, bajito: Eso está todo en el poema, con media sonrisa. Antes le había dicho que le robé uno de sus versos, y me contestó: Robe usted, joven, robe los que quiera. Me dio un consejo valioso, críptico para quien no conozca el contexto: Tiene usted que hacerlos convivir a los dos.

Me voy tardísimo. Nos vamos casi todos, Ángel González sigue con su gente. Larga caminata hacia el hotel. Grupos de jóvenes que vuelve desde la Semana, las calles están completamente llenas de gente a las cuatro de la mañana.


Santiago Gala Blog comments 110704_3

qué maravilla, disfrutar de un verdadero ambiente festivo, las calles llenas a las cuatro de la madrugada, la ciudad tomada, los poetas sueltos... y qué bien lo cuentas.
Saludos
http://lahispaniola.blogspot.com at

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