Lógica Descortés
Leo esta excelente entrada de Mark Pilgrim.
Habla de cuando le prohibieron que siguiese escribiendo en su blog sus experiencias personales. Y habla de cómo la petición de su jefe, que deje de escribir su blog, es un callejón sin salida:
Y mi jefe quiere que deje de escribir. Pedirme que escriba sólo cosas buenas sobre la compañía y nuestros socios sería censura. Pedirme que eliminase un enlace, o una sola historia, censura también. Estos tipos de censura intentan llevar la conversación en cierta dirección, o mantenerla dentro de determinados límites aceptables. Pero esto no es eso. Esto no contribuye nada al diálog; ni siquiera lo respeta lo suficiente como para intentar darle forma. Lo deja muerto en el sitio.
Hace referencia a un artículo de un profesor suyo de filosofía, titulado como esta entrada.
Leyéndolo descubrí algunas cosas sobre las bitácoras, su sentido de la propiedad y cómo se gestiona el diálogo en ellas. Por ejemplo, la pelea que se armó cuando Sam Ruby aplicó marcado a los fragmentos flamebait en una larga discusión sobre RSS/PSS. Sam marcó comentarios de Mark Pilgrim, que lo aceptó, Tim Appnell, también, y Shelley Winters, que se enfadó bastante. La discusión, siguió aquí.
Intervine aquí, en un post de Sam que sigue explorando el terreno, para mostrarles el artículo, que luego citó James Snell en otro comentario sobre la naturaleza de los Blogs.
Todo el material citado les sería de utilidad a Andy, Fred y Chiara, entre otra mucha gente. Podrían evitar la Lógica Descortés, No pegarse en público, y discutir de manera que quede espacio para los otros.

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